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sábado, 14 de abril de 2012

EL FENÓMENO 23 (por Robert Anton Wilson)

El fenómeno 23

Robert Anton Wilson

Artículo # 23, 1977, de The Fortean Times




Escuché por primera vez del “enigma 23” por William S. Burroughs, autor de Naked Lunch, Nova Express, etc. Según Burroughs, había conocido a un tal capitán Clark, alrededor del 1960 en Tánger, que se jactaba de haber navegado 23 años sin sufrir un solo accidente. Ese mismo día, la nave de Clark tuvo un accidente que lo mató, junto con todos los pasajeros a bordo. Por otra parte, mientras que Burroughs estaba pensando en este crudo ejemplo de la ironía de los dioses, esa noche, un boletín en la radio anunció el accidente de un avión en Florida, EE.UU. El piloto fue otro capitán Clark y el vuelo era el #23.

Burroughs empezó a coleccionar “23” extraños después de esta horrible sincronía, y después de 1965 yo también comencé a hacerlo. Muchos de mis 23 más raros se incorporaron a la Trilogía“Illuminatus!” que escribí en colaboración con Robert J. Shea entre 1969 y 1971. Voy a mencionar sólo algunos de ellos aquí, para orientar a las almas ignorantes que no han leído Illuminatus! todavía:

En la concepción, mamá y papá contribuyen con 23 cromosomas cada uno para formar el feto. El ADN, portador de la información genética, tiene uniones irregulares cada 23 Angstroms. Aleister Crowley, en su Diccionario Cabalístico, define al número 23 como el número de la “vida” o “un hilo”, lo que nos recuerda obsesivamente la secuencia del ADN. Por otro lado, el 23 tiene muchos vínculos con los finales: en el código del telégrafo, el 23 significa “crisis” o “romper la línea”, y el Hexagrama 23 del I Ching significa “romper”. Sidney Carton fue el vigesimotercer hombre guillotinado en la producción de “Tale of two cities” (algunos lexicógrafos creen que aquello fue el origen de la misteriosa expresión jergal “23 Skiddoo!”)

Algunas personas han tenido sincronicidades sangrientas con el 23. Burroughs descubrió que el contrabandista “Dutch Schultz” (nombre real: Arthur Flegenheimer) había asesinado a Vincent “Mad Dog” Coll en la calle 23 en Nueva York, cuando Coll tenía 23 años de edad. Schultz mismo fue asesinado el 23 de octubre. Investigando más a fondo el caso de Dutch Schultz, me encontré con que Charlie Workman, el hombre condenado por dispararle a Schultz, estuvo 23 años preso por una sentencia de cadena perpetua y luego salió en libertad condicional.

El profesor Hans Seisel de la Universidad de Chicago le pasó la siguiente sincronicidad a  Arthur Koestler, quien la publicó en “El Desafío de la Probabilidad”. Los abuelos de Seisel tenían un 23 en su dirección, su madre tenía el número 23 como un número de calle y como número de apartamento, Seisel una vez tuvo el número 23 en su domicilio y en su oficina de asesoría jurídica, etc. Durante su visita a Monte Carlo, la madre de Seisel estaba leyendo una novela, “El amor de Jeannie Ney”, en la que la heroína gana una apuesta con el 23 en la ruleta. Su madre trató de apostar con el número 23 y acertó en el segundo intento.


Adolf Hitler fue iniciado en la Sociedad Vril (que muchos consideran un frente de los Illuminati) en 1923. El Banco Morgan (que es considerado como el respaldo financiero de los Illuminati por la John Birch Society) está en Wall Street #23, en Manhattan. Cuando se llevó a cabo el montaje teatral de “Illuminatus!”, se estrenó en Liverpool el 23 de noviembre (que es también el cumpleaños de Harpo Marx). Ken Campbell, productor de Illuminatus!, encontró en la página 223 de “Memorias de Jung, Sueños y Reflexiones” un sueño extraño en Liverpool, donde describe la intersección de la calle del teatro donde fue el estreno de Illuminatus! (Jung, por supuesto, fue el primer psicólogo que estudió las coincidencias extrañas de este tipo y que los llamó sincronicidades). Campbell también afirma que Hitler vivió brevemente en Liverpool cuando tenía 23 años de edad, pero no he encontrado las referencias de ello.

Recientemente, fui invitado a unirme a una expedición al Triángulo de las Bermudas. Me negué a causa de otros compromisos, pero “la tripulación que nunca descansa” (nombre de Sir Walter Scott para denominar la inteligencia – o idiotez – que nos mantiene pendientes de este tipo de fenómeno) se negó desengancharme tan fácilmente. Pocos días después de que la expedición partiese, encendí la televisión y vi un anuncio de una nueva película, “Aeropuerto 77”. El spot comienza con un actor gritando: “¡El Vuelo 23 cayó al Triángulo de las Bermudas!”

Una semana más tarde, Charles Berlitz, autor de “El Triángulo de las Bermudas”, afirmó que había encontrado una pirámide sumergida “dos veces más grande que las pirámides de Keops” bajo el mar. Puedes encontrar este edificio monstruoso descrito en Illuminatus, y dice específicamente que “es dos veces el tamaño de la pirámide de Keops” -, pero Shea y yo pensamos que estábamos escribiendo ficción cuando compusimos este pasaje en 1971. En 1977, Berlitz afirmó que esto era real.


Ahora tengo muchos ejemplos raros de casos con el número 23, y la gente siempre me está enviando otros nuevos.

La geometría de Euclides comienza con 23 axiomas.


Tan pronto como empecé a interesarme seriamente por la sincronía con el 23, uno de mis mejores amigos murió el 23 de diciembre.


Mis dos hijas mayores nacieron el 23 de agosto y 23 de febrero, respectivamente.


Según “Tantra: El Yoga del Sexo” de Omar Garrison, además del ciclo conocido de 28 días de las mujeres, hay un ciclo masculino de 23 días.


Burroughs, que tiende a ver el lado oscuro de las cosas, ve al 23 principalmente como el número de la muerte. A este respecto, es interesante que el Salmo 23 sea de lectura frecuente en los funerales.


Heathcote Williams, editor de “The Fanatic”, se reunió con Burroughs cuando él (Williams) tenía 23 años y vivía en una dirección de numeración 23. Cuando Burroughs le dijo, con tristeza, “23 es el número de la muerte”, Williams quedó impresionado, pero se sintió más impresionado cuando descubrió por primera vez que el edificio de enfrente de su casa era una morgue.


Bonnie y Clyde, los ladrones de bancos más populares de la década de 1930, vivieron conscientemente uno de nuestros mayores mitos underground americanos, y fueron muertos a tiros por los Rangers de Texas el 23 de mayo de 1934. Sus iniciales, B y C, tienen los valores cabalísticos de 2-3.


W, la letra 23 del alfabeto Inglés, aparece continuamente en estos asuntos. El físico que colaboró con Carl Jung en la teoría de la sincronicidad fue Wolfgang Pauli. William Burroughs fue el primero en señalarme el misterio del número 23. El asesino de Dutch Schultz fue Charlie Workman. Adam Weishaupt y/o George Washington, los dos (o uno), líderes del Iluminismo del siglo 18, también se me vienen a la mente. William Shakespeare nació y murió el 23 de abril.

Estoy cada vez más interesado en Sir Francis Bacon, posiblemente un líder de los Illuminati del siglo 17 (algunas pruebas de ello pueden encontrarse en “La Iluminación de los Rosacruces” de Francis Yates). A Bacon, de acuerdo con la costumbre, se le permitió escoger el día de su propia asunción como caballero de Isabel I. Eligió el 23 de julio.

El doctor John Lilly se refiere a “la tripulación que nunca descansa”, como “Centro de Control de Coincidencias Cósmicas” y advierte que ellas les prestan atención a quienes se interesan por éstas. Concluyo esta cuenta con la mayoría de los 23s alucinantes que he tenido en mi propia vida.

El 23 de julio de 1973, tuve la impresión de que estaba siendo contactado por algún tipo de intelecto avanzado proveniente del sistema de la estrella doble Sirio. He tenido experiencias psíquicas extrañas de ese tipo desde hace muchos años, y yo siempre las registro cuidadosamente, pero me rehúso a tomar cualquiera de ellas literalmente, hasta que existan pruebas de carácter objetivo. Sin embargo, ésta era especialmente sorprendente, tanto intelectual como emocionalmente, así que pasé el resto del día en la biblioteca más cercana leyendo sobre Sirio. He encontrado, entre otras cosas, que el 23 de julio está estrechamente relacionado con esa estrella.

El 23 de julio, los antiguos sacerdotes egipcios comenzaban una serie de rituales a Sirio, continuando hasta el 8 de septiembre. Dado que Sirio es conocido como la “Estrella Perro”, siendo la constelación Canis Major, el período del 23 de julio a 8 de septiembre se conocía como “los días de perro”.


Mi experiencia psíquica de ‘contacto’ continuó, de vez en cuando, durante dos años, hasta noviembre de 1974, después de que me forcé a terminarla por terquedad (me estaba cansando de preguntarme si fui seleccionado especialmente para una gran misión de importación interestelar, o si simplemente me estaba volviendo loco).

Después de dos años de filosófica reflexión sobre el tema (fines de 1974 – principios de 1976), finalmente me decidí a sintonizar una vez más con las transmisiones de Sirius a la Tierra, y tratar de producir algo objetivo. El 23 de julio de 1976, utilizando una batería compuesta de yoga y técnicas chamánicas, me abrí a otra explosión de Sabiduría Cósmica y le dije a los transmisores que quería algo objetivo en esta ocasión.

La semana posterior, la revista Time publicó un artículo completo sobre Robert KG Temple y su libro “El Misteriode Sirio”, que afirma que el contacto entre la Tierra y Sirio se produjo alrededor de 4500 AC en el Cercano Oriente. Los festivales del 23 de julio en Egipto fueron parte de las pruebas de Temple, pero yo estaba más impresionado por sus iniciales del medio, KG, ya que, Kallisti Oro (Kallisti Gold) es la marca de marihuana cara fumada por el héroe de Illuminatus!.

En la misma semana, es decir, una semana después de mi experimento, la revista Rolling Stone publicó un artículo de un grupo alemán llamado Ramsés. Uno de los músicos se llamaba Winifred, que es el nombre de uno de los cuatro músicos alemanes en Illuminatus!, y el artículo incluía una gran pirámide con un ojo encima de él, el símbolo de los Illuminati.

¿Coincidencia? ¿Sincronicidad? ¿Inteligencia superior? ¿Idiotez superior?

Por supuesto, el ojo en la pirámide era uno de los símbolos favoritos de Aleister Crowley, que alguna vez se llamó a sí mismo Epopt el Iluminado, y su revista The Equinox tenía como subtítulo “Una revisión de la Ciencia Iluminista”. Y 2 / 3 es igual a 0,66666666 etc – el número de Crowley repetido hasta la saciedad. A los lectores de esta pieza les resultaría divertido hojear “El Renacimiento Mágico” y “Aleister Crowley y el Dios oculto”, dos libros de Kenneth Grant, un ex estudiante de Crowley (¡y tenga en cuenta las iniciales KG otra vez!). Encontrará numerosas referencias veladas y vinculaciones no especificadas de Crowley con Sirius.

El actor que interpretó al Padre Pederastia en la producción del National Theatre de Illuminatus!, me informó que una vez conoció a Crowley en un tren. “Mera coincidencia”, si lo prefiere. Pero la segunda noche de función del Teatro Nacional, los actores me convencieron para hacer de extra en la escena de la Misa Negra. Y, queridos hermanos y hermanas, así es como me encontré desnudo en el escenario del Teatro Nacional, berreando el lema de Crowley “Haz lo que quieras es toda la ley”, bajo el patrocinio de Su Majestad la Reina.

Como buen agnóstico ontológico que soy, nunca me creo nada literalmente. Pero nunca dejaré de preguntarme cuánto de esto fue programado por el Tío Aleister antes de que yo naciera, y estoy seguro de que ese último detalle, mi único momento en el escenario del Teatro Nacional, era por causa del trabajo de Crowley.

Si usted lee “Confesiones de Crowley”, encontrará que él comenzó el estudio de la magia en 1898, a los 23 años.

Reblogueado de Necronomicosas


Revisado por Mazzu Stardust



jueves, 12 de abril de 2012

¿Qué es el Discordianismo?



Por Mazzu Stardust

¡Illuminatus! y el Principia Discordia

La primera edición del Principia Discordia (o “Los Principios - o Leyes - de la Discordia”) data del año 1965 (?), como resultado del nacimiento del discordianismo, ‘nueva religión’ creada a fines de la década del ‘50 por Lord Omar Khayyam Ravenhurst (Kerry Thornley) y Malaclypse el Más Joven (Greg Hill). El discordianismo, o erisianismo, puede ser definido como una religión anarquista (o una parodia de la religión, según sus detractores), como una escuela de pensamiento, o filosofía que presenta notables similitudes con las interpretaciones absurdistas de la escuela zen Rinzai, la patafísica (creada por Alfred Jarry) y el surrealismo. El discordianismo reconoce al caos y a la discordia como cualidades deseables, en contraste con la mayoría de las religiones, que idealizan a la armonía y al orden, y los representa a través de la diosa Discordia (versión romana de la diosa griega Eris). Las versiones disponibles del Principia on line (en inglés) son la de Loompanics (o 5ta edición, 1979) y la de Rip Off Press (o 4ta edición, 1970). La edición de Loompanics de 1979 contiene un prefacio escrito por R. A. Wilson y un epílogo de Malaclypse el Más Joven; en la de 1970 (página 00075) puede leerse un comentario breve de la historia del libro:

Siendo la 4ta edición, marzo de 1970; revisión de la 3ra edición, conformada por una tirada de 300 copias impresas en Tampa 1969; que a su vez fue una revisión de la segunda edición de 100 copias en Los Ángeles 1969; que fue una revisión de PRINCIPIA DISCORDIA or HOW THE WEST WAS LOST, publicada en New Orleáns, 1965, con una tirada de 5 copias, las cuales, en su mayoría, han desaparecido.


Ningún Derecho reservado - Reproduzca a Voluntad
(La esquela sobre la imprenta del dibujo dice “el enemigo de los tiranos, el amigo de la gente”)

El título completo de las versiones editadas del Principia es PRINCIPIA DISCORDIA, O Cómo encontré a la Diosa y qué le hice cuando la encontré: El Opiáceo Máximo de Malaclypse el Más Joven, Donde está explicado Absolutamente Todo lo que Vale la Pena Saber Sobre Absolutamente Todo. Allí, en medio de un caos de estilos (collages, sellos, manuscritos, etc.) se describen los mandatos de Eris, los ideales y ‘leyes’ de la Sociedad Discordiana, y los grados de la POEE (la Paratheoanametamisticahermandad de - of - Eris Esotérica). Esto último, los grados, es una autocontradicción típica del discordianismo. En el Principia Discordia (PD) se detallan los ‘escalafones’ de los iniciados discordianos, siendo su grado máximo el de ‘Papa Discordiano’. Sin embargo, para los discordianos, un Papa es “alguien que no está por debajo de la autoridad de las autoridades (PD 00036)”, y al tratarse de una ‘religión’ anarquista, consideran que “cada hombre, mujer, niño o niña de este planeta es un Papa genuino y autorizado (por la Casa de los Apóstoles de Eris) (PD 00036)”
Este espíritu humorístico y contradictorio prevalece incluso dentro de los llamados ‘mandamientos discordianos’ (que, obviamente, son cinco) o “Pentavómito’ (PD 00004):
  1. No hay más Diosa que La Diosa, y ella es Tu Diosa. No hay otro Movimiento Erisiano aparte de El Movimiento Erisiano. Y en todo Corazón de Manzana Dorada vive un Gusano Dorado.
  2. El Discordiano siempre debe usar el Sistema Oficial Discordiano de Numeración de Documentos.
  3. El Discordiano, durante la época de su primera Iluminación, debe salir solo y comer alegremente un hot dog los viernes. Esta devota ceremonia infringe los más conocidos paganismos del momento: los del cristianismo católico (no comer carne los viernes), los del judaísmo (no comer carne de cerdo), los del hinduismo (no comer carne de vaca), los del budismo (no comer carne de animal), y los del discordianismo (no comer hot dogs).
  4. El Discordiano no debe comer hot dogs, pues fueron el consuelo de nuestra diosa cuando luchó contra el Rechazo Original.
  5. El Discordiano tiene prohibido creer lo que lee.
Se atribuye la autoría de este ‘texto sagrado’ discordiano a Malaclypse el Más Joven (alias Greg Hill) aunque los mismos discordianos se encargaron de oscurecer ese origen. Para ilustrar lo dicho, cito la introducción a la edición de Loompanics de 1979 de R. A. Wilson:

Está sosteniendo en sus manos uno de los Grandes Libros de nuestro siglo fnord. Muchos Grandes Libros pueden ser reconocidos de inmediato por la crítica, como Ulysses de Joyce. Otros aparecen casi furtivamente y son descubiertos cincuenta años después, como Moby Dick o el fantástico ensayo de Mendel sobre la genética. El Pricipia Discordia entró en nuestro continuum espacio-temporal casi tan discretamente como un ladrón que entra por la ventana.

En 1968, virtualmente nadie había oído sobre este libro maravilloso. En 1970, cientos de personas de costa a costa estaban hablando sobre él y preguntando la identidad de su misterioso autor, Malaclypse el Más Joven. Los rumores recorrieron el país, desde Nueva York hasta Los Ángeles, y desde Seattle hasta St. Joe. Malaclypse en realidad era Alan Watts, escuchó uno. No, decía otra leyenda - Principia en verdad era obra de la Orden Sufí. Un tercer mito, muy intrigante, sostenía que Malaclypse era el seudónimo de Richard M. Nixon, quien supuestamente habría compuesto Principia… durante unos escasos momentos de lucidez. Yo disfruté cada una de estas fábulas e hice lo mío para difundirlas. También tuve cuidado de no contradecir los rumores ocasionales que afirmaban que en realidad había sido yo quien escribió toda la cosa durante un viaje de ácido.

La leyenda, el misterio, y el culto crecieron muy lentamente. Para mediados de los 70s, miles de personas estaban hablando del Principia en lugares tan remotos como Honk Kong y Australia, y como el original estaba fuera de catálogo, comenzó a circular fotocopiado aquí y allá.

Cuando publicamos la Trilogía Illuminatus en 1975, Bob Shea y yo recibimos cientos de cartas de gente intrigada por las citas del Principia con que habíamos decorado los comienzos de varios capítulos. Muchos, que habían escuchado sobre el Principia o habían visto copias, preguntaban si Shea o yo lo habíamos escrito, o si teníamos alguna copia disponible. Otros escribieron para preguntarnos si era real o era algo que habíamos inventado, como H. P. Lovecraft inventó el Necronomicon. Respondíamos de acuerdo a nuestro estado de ánimo, a veces diciendo la verdad, a veces diseminando las mentiras y mitos más terribles que podíamos idear fnord.

¿Por qué no? Sentíamos que este libro era un verdadero Clásico (literatus immortalis) y, ya que la supuesta vanguardia intelectual aún no lo había descubierto, la mejor manera de mantener viva su leyenda era alentando la mitología y la controversia sobre él. La gente me preguntaba cada vez más seguido si Timothy Leary era el autor y casi siempre les decía que sí, excepto los viernes, cuando soy más extravagante, y les decía que había sido trasmitido por una inteligencia canina - formidable, fría y poco comprensiva - de Sirio, la Estrella del Perro.

Ahora, al final, la verdad puede ser dicha.

En realidad, Principia es el trabajo de un antropólogo del siglo XXIII que viaja por el tiempo. En la actualidad pasa entre nosotros como un filósofo especialista en computadoras y bon vivant llamado Gregory Hill. También tradujo varios volúmenes de poesía erótica etrusca bajo otro seudónimo, y en el siglo XVIII fue el misterioso Hombre de Negro que le dio a Jefferson el diseño del Gran Sello de los Estados Unidos.

Tengo suficiente autoridad como para afirmar que él es uno de los viajeros del tiempo más consumados de la galaxia, y que ha visitado la Tierra muchas veces en el pasado usando diferentes identidades como Zenón de Elías, el Emperador Norton, el Conde Cagliostro, Guillaume de Aquitana, etc. Cada vez que le pregunto sobre esto, él se vuelve evasivo e intenta persuadirme de que en realidad es solamente otro terrestre del siglo XX, y que mis ideas sobre su origen extraterrestre y extratemporal son ilusorias. ¡Ja! a mí no me va a engañar tan fácilmente. Después de todo, un antropólogo viajero del tiempo diría exactamente eso, así podría observarnos sin que su presencia cause un shock cultural.

Tengo entendido que consintió en escribir un Epílogo para esta edición. Probablemente contradiga todo lo que les he dicho, pero no crean ni una palabra de lo que les dice fnord. Es un maestro del engaño inexpresivo, de la sátira creíble, de las bromas filosóficas y de todas las ramas de la ontología guerrillera.

Para más beneficios a su Cabeza, este libro debería ser leído en conjunción con Los Illuminoides, de Neal Wilgus (Sun Press, Albuquerque, Nuevo México) y Zen sin Maestros de Camden Benares (And/Or Press, Berkeley, California). “Estamos operando en muchos niveles” como solía decir Ken Kesey.

En conclusión, no hay conclusión. Las cosas seguirán ocurriendo como siempre han ocurrido, poniéndose cada vez más y más extrañas.


La relación entre el Principia Discordia e ¡Illuminatus! es obvia, aunque es difusa a otros niveles gracias a lo que los discordianos llaman Operación Jode-mentes (Operation Mindfuck). La OJ es una práctica importante dentro del discordianismo. El concepto fue desarrollado por Thornley y R. A. Wilson en 1968, y fue bautizado con ese nombre por primera vez en ¡Illuminatus! Podría definirse como una campaña descentralizada de desobediencia civil activista bajo la forma de arte aplicado, graffiti, vandalismo, bromas pesadas y fraudes, cuyo objetivo es el de operar un cambio social a través del choque de paradigmas, forzando a la/s ‘víctima/s’ a cuestionar los parámetros de su ‘túnel de la realidad’.

En su libro Cosmic Trigger (1977), Robert Anton Wilson describe esa relación con detalle, aquí ofrecemos un fragmento jugoso y extenso de de esa descripción:

Mientras yo experimentaba con peyote en Yellow Springs, Ohio, otros asuntos más raros se ponían en marcha en New Orleáns, Louisiana. Dos muchachos que habían servido juntos en la Marina estaban viviendo allí “coincidentemente”, sin saberlo, a unas pocas cuadras de distancia entre sí, y no se habían reencontrado. El más famoso de los dos se llamaba Lee Harvey Oswald, quien durante el verano de 1963, mientras yo tenía mis primeros encuentros con Mescalito, ordenó por correo un rifle Carcano. Lo que Oswald hizo con ese rifle todavía es materia de mucha controversia y de infinitos rumores conspirativos. El otro joven era Kerry Thornley, y se encontraba en medio del proceso de creación de una nueva religión llamada Discordianismo, la cual posteriormente se convirtió en uno de los temas centrales de ¡Illuminatus!

Las cosas sucedieron de la manera más extraña. Durante el otoño de ese mismo año, la esposa de Oswald se separó de él y se fue a vivir con Ruth Payne en Fort Worth. La Srta. Payne era la hermana de mi médico familiar. Cuando esta conexión salió a la luz, luego del enigmático suceso del 22 de noviembre en Dealy Plaza, el Materialista (En Cosmic Trigger, R. A. Wilson se refiere a sí mismo alternativamente como el Materialista, el Místico, el Escritor, el Tonto, el Investigador... etc) lo consideró una coincidencia entretenida. Todavía no me había empapado lo suficiente de Jung como para llamarla “sincronicidad” (en cuanto a Kerry Thornley, no lo conocí recién hasta 1967, cuando abracé su religión discordiana y nos hicimos buenos amigos. Fue el mismo año - ‘67 - cuando algunos conspiranoicos divulgaron que Thornley habría formado parte del grupo de asesinos de Kennedy - y, de hecho, lo bautizaron “el segundo Oswald”. La teoría del “segundo Oswald” había sido sugerida por el profesor Popkin en el libro llamado precisamente The Second Oswald).

También fue en 1963 que Alan Watts, el payaso y filósofo zen, fue a Ohio para visitar a su hermana en Dayton, y pasó por nuestra granja. Llegó junto a Jano (su esposa), y fue ella quien probablemente me mencionara por primera vez el término “la Red”. La Red, según Jano, es un tejido de coincidencias (o sincronicidades) que conecta a todas-las-cosas-del-universo con todas-las-otras-cosas-del-universo.

Muchos científicos concuerdan con la opinión de Carl Jung de que el número de coincidencias asombrosas de “la Red” crece marcadamente alrededor de aquellos que se involucran con la psicología profunda o con cualquier investigación para ampliar los perímetros de la consciencia. Arthur Koestler escribió extensamente sobre esto en The Roots of Coincidence y en The Challenge of Chance. El Dr. John Lilly sugirió - de manera extravagante - que las investigaciones sobre la consciencia activan agentes del “Centro de Control Cósmico de Coincidencias” - esperemos que solo estuviera bromeando.

En New Orleáns, Oswald y Thornley continuaban cada cual con su vida, y en Ohio, el Narrador continuaba con la suya, pero la Red fue arrastrándonos a todos hacia lo que en ¡Illuminatus! llamamos “Operación Jode-mentes”.

Cuando John Fitzgerald Kennedy fue asesinado por Oswald y/o asesinos desconocidos, algo murió en la psique estadounidense, como señaló Jules Feiffer entre otros. Kennedy no era El Presidente Universalmente Amado - y, por supuesto, ninguno lo ha sido, ni siquiera Washington, - pero era joven, guapo, culto, valiente (todo el mundo conoce la anécdota del PT-109) y viril. Las balas de Dealy Plaza desataron una conmoción de terrores primitivos sobre la psique nacional; Camelot cayó; el Rey Divino ha sido sacrificado; súbitamente nos vimos atrapados en medio de la representación de un ritual antropológico arquetípico estilo Freud-Frazer. La psique nacional viró, mareada, hacia la Capilla Peligrosa.

Entre 1966-67 publiqué algunos artículos de naturaleza subversiva en una pequeña publicación llamada The New Libertarian, y trabé amistad (por correo) con su editor, Kerry Thornley. Empezamos a intercambiar esquelas bastante extensas (Thornley estaba en Los Ángeles y yo en Chicago), sorprendidos por la afinidad de nuestras filosofías políticas - ambos nos oponíamos a cualquier tipo de violencia o coerción contra los individuos, ya fuera practicada por gobiernos o por personas que afirmaran ser revolucionarios. Ambos estábamos igualmente desencantados tanto por la Derecha organizada, como por la Izquierda organizada, y continuábamos siendo utopistas sin ninguna Utopía visible en la cual creer. También discurrimos sobre comunas libertarias flotantes en aguas internacionales, lo cual, en mi caso, dio origen a la fantasía anarquista submarina de ¡Illuminatus!

Thornley mencionó en una carta que había estado junto a Oswald en la Marina y que habían sido muy amigos. Yo le comenté que la ex esposa de Oswald estaba viviendo junto a la hermana de mi médico cuando ocurrió el asesinato. La coincidencia nos sorprendió, aunque todavía no la llamábamos sincronicidad. Eventualmente, a través de Thornley y otros libertarios de California, fui iniciado en los misterios del Discordianismo, la primera “religión verdadera”, que Thornley y Hill habían inventado en 1958. El discordianismo está basado en el culto a Eris, la diosa griega del Caos y la Confusión, llamada Discordia en la mitología romana. Como los lectores de ¡Illuminatus! ya saben bastante sobre esta fe sublime, a continuación les proporcionaremos un sumario abreviado, tomado del “Manual para los Predicadores del Discordianismo” donde Thornley escribió:

El ACERCAMIENTO SOCRÁTICO es la forma más exitosa de encarar a un ignorante. El Acercamiento Socrático es lo que llamamos exponer un argumento haciendo preguntas. Te acercas al desprevenido y simplemente le preguntas ‘¿Sabías que el nombre de Dios es ERIS, y que Él es una chica?’ Si el sujeto te responde ‘si’, entonces probablemente se trate de un colega erisiano, así que no tendría caso evangelizarlo. Si dice ‘no’ procede rápidamente con:

La AFIRMACIÓN CIEGA diciendo ‘pues bien, ¡Él es una chica, y Su nombre es ERIS!’ Observa sutilmente si el sujeto se muestra convencido. Si es así, tómale el juramento de admisión a la Legión de la Discordia Dinámica antes de que cambie de parecer. Si no parece muy convencido, continúa con:

El LANCE DE LA FE: ‘¡Pero debes tener fe! ¡Todo está perdido sin fe! Realmente siento lástima por ti si no tienes fe’ y luego añade:

La ESTRATEGIA DEL MIEDO, preguntándole con voz ominosa ‘¿Sabes qué les sucede a aquellos que niegan a la Diosa?’ Si el sujeto duda, no le expliques que los que niegan a la Diosa seguramente reencarnarán en unos preciosos Botones Mao que serán distribuidos entre los pobres en la Región del Batacazo (algo bastante malo, por cierto); simplemente menea la cabeza y, secándote una lágrima, procede con:

La TÁCTICA DE LA PRIMERA CLÁUSULA, donde señalas toda la discordia y confusión que hay en el mundo y preguntas ‘¿Quién crees que provoca todo esto, chico listo?’ Si él te responde ‘nadie, solamente fuerzas impersonales’ retruca inmediatamente con:

La EXPLICACIÓN MEDIANTE LA GIMNASIA SEMÁNTICA diciéndole que está absolutamente en lo cierto, y que esas fuerzas impersonales son femeninas y que Su nombre es ERIS. Si el sujeto permanece obstinadamente dubitativo, échale mano al último recurso:

El GAMBITO DEL SIMBOLISMO FIGURATIVO confiándole al sujeto que la gente sofisticada como él reconocerá que Eris es un Símbolo Figurativo de una Realidad Metafísica Inefable, que el Movimiento Erisiano es más parecido a la poesía que a la ciencia, y que si no se pone al tanto terminará reencarnando en un precioso Botón Mao que será distribuido entre los pobres en la Región del Batacazo. Luego suma la dirección del sujeto a tu lista de correo.




Uno de los primeros catmas discordianos (Las otras religiones tienen dogmas, que son creencias absolutas. El discordianismo tiene catmas - en inglés dog: perro, cat: gato - que son metacreencias relativas) fue la Ley de los Cincos de Thornley, la cual sostiene que todo evento e incidente está conectado directamente al número 5, o a un múltiplo de 5, o a otro número relacionado de una u otra manera al 5, con la debida ingenuidad necesaria por parte del intérprete. Usualmente referimos esta aseveración a los novatos, obviando la crucial cláusula final (en letra cursiva); está en ellos descubrir que el metaprogramador y la figura son ellos mismos.

Yo añadí la ley de los 23s, tomada de Burroughs, sobre la base de que 2+3=5, y los discordianos comenzaron a reportar 23s y 5s de todos lados, pasados y presentes.

Alcanzas la iluminación discordiana cuando te das cuenta de que no solo la diosa Eris y la Ley de los Cincos no son literalmente ciertas, si no que tampoco lo es todo lo demás. De los miles de millones de señales zumbantes, luminosas, y ajetreadas recibidas por minuto, el cerebro humano ignora la mayoría y organiza al resto en conformidad con cualquiera sea el sistema de creencia que sustente. Podemos elegir las señales ordenadas y organizadas y afirmar que todo fue proyectado por una Inteligencia Cósmica como los tomistas, o podemos elegir las señales caóticas y aseverar que dios es una mujer loca como los discordianos. El cerebro ajustará las señales recibidas de acuerdo al sistema de creencias adoptado… o a otra docena de sistemas.

La ateología discordiana fue volviéndose más y más complicada a medida que era trabajada y desarrollada por Thornley, Hill, y varios más que se sintieron atraídos - Robert Shea; Camden Benares (autor de Zen sin maestros); la poetisa Judith Abrahms; el psiquiatra Robert Newport; y otras pocas almas excéntricas similares. Eventualmente, Greg Hill creó una Biblia discordiana llamada Principia Discordia. Nada de esto era una parodia de la religión per se. Era un ejercicio de guerrilla ontológica - un intento de hacer visible al burro de Nasrudin. El zen según los hermanos Marx. Lo llamamos Operación Jode-mentes (nos divertíamos mucho con el discordianismo. Ninguno de nosotros había pensado todavía que la Operación Jode-mentes podía írsenos de las manos…)

Entre la primera edición del Principia Discordia, fotocopiada en la máquina xerográfica de Jim Garrison en 1963, y la cuarta edición, publicada en 1969 por Rip Off Press en Berkeley, solamente fueron distribuidas 3125 copias de ese texto discordiano básico. Sin embargo, la seña V, fue aceptada por toda la contracultura, especialmente entre 1966-70. Uno veía a cientos de miles de manifestantes usándola en la marcha contra el Pentágono en octubre de 1967, y nuevamente durante la convención democrática de 1968. Lo extraño era que virtualmente ninguno de los que usaban esa seña era conciente de que los discordianos la habíamos revivido…
El Pentágono mismo, por cierto, es un santuario sagrado del discordianismo, porque tiene cinco lados y porque la burocracia bizantina contenida allí ilustra maravillosamente la ley sociológica básica de los discordianos enunciada por Kerry Thornley en El Evangelio según Fred “Imposición del Orden = Aumento del Caos”. Yo participé en la protesta contra el Pentágono de octubre de 1967 - donde los yippies intentaron expulsar al Demonio, Yog Sothoth, cantando “¡Sal, demonio, sal!” - y todo esto en conjunto, especialmente las señas V, parecía una versión discordiana del surrealismo transformada en una nueva realidad política.

Al año siguiente los yippies presentaron a un cerdo como candidato a presidente.

Las coincidencias con el 23 también comenzaron a multiplicarse más rápidamente que la Deuda Nacional. Por ejemplo, mi primer encuentro con Malaclypse el Más Joven (Greg Hill), creador del Principia Discordia, ocurrió un 23 de abril, y, mientras hablábamos sobre eso, el vidriero, que estaba reparando una ventana rota en el apartamento, presentó la cuenta. La factura estaba numerada 05675 (5 + 6 + 7 + 5 = 23) y el precio era $ 7, 88 (7 + 8 + 8 = 23). En conmemoración de ese Triple Recórcholis, retocamos la cronología de ¡Illuminatus! para que comenzara un 23 de abril.

El discordianismo está en directa contradicción con los fundamentos monoteóricos - monoteístas de la religión occidental, la lógica occidental y la ley occidental, las cuales asumen, cada una en su terreno, que hay un solo modelo correcto verdadero. La gente religiosamente dogmática en el sentido judeocristiano, los lógicos que no han comprendido la demostración de Gödel, y los legistas de todo tipo, son las últimas personas en la Tierra que apreciarían la filosofía del discordianismo.

Sin embargo, de manera totalmente quijotesca, Kerry Thornley, arrastrando tras de sí todo su bagaje discordiano, insistió en involucrarse en la AsesinatodeKennedyManía de los ‘60s y fue a ver directamente a un abogado - el Fiscal de Distrito de New Orleáns, Jim “el Gigante Verde Alegre” Garrison. Lo mismo hubiera sido si hubiera recurrido a un teólogo tomista.

En 1967, luego de leer Rush to Judgment de Mark Lane, y algunos otros libros sobre el asesinato de JFK, Kerry concluyó que su viejo amigo Oswald tal vez no había sido el asesino del presidente, después de todo; quizás realmente hubo una conspiración. Inocentemente, Kerry fue a N. Orleáns y mantuvo varias charlas prolongadas con Jim Garrison, quien había abierto una nueva investigación destinada a descubrir dicho complot.

Thornley y Garrison no formaron un buen equipo, por decirlo con palabras suaves. De hecho, durante su último encuentro, se mandaron mutuamente al carajo. La ley y el discordianismo no se mezclan. Kerry abandonó New Orleáns e informó coléricamente a todos sus amigos y contactos que Garrison era un demagogo inescrupuloso que estaba organizando una cacería de brujas para entusiasmar a los crédulos e impulsar su propia carrera política. Los asistentes de Garrison contraatacaron con una serie de acusaciones ridículas contra Thornley.

Naturalmente, me vi arrastrado en la controversia. Allí fue cuando realmente comencé a comprender cuán arbitrarias son las construcciones de la realidad que crea el sistema nervioso humano estándar. La prensa del Establishment era 100% anti-Garrison y negaba todas sus acusaciones. La prensa Underground era 100% pro-Garrison y apoyaba todas sus acusaciones. En el lenguaje de Leary, todas las señales que podían agruparse dentro de un Gestalt del Garrison “bueno”, eran transmitidas libre y omidireccionalmente en el juego del periodismo under, mientras que todas las señales que sugerían un Garrison “malo”, o inconsistente con el Garrison “bueno”, estaban relegadas eficientemente en el juego del periodismo del Establishment.

“Dios mío” se dijo a sí mismo el Libertario un día a comienzos de 1968 cuando aquello se le hizo claro “la Izquierda es tan robótica como la Derecha” (pido disculpas por mi candidez, habiendo tardado hasta 1968 para descubrir eso).

Esto ilustraba ciertamente la primera ley del discordianismo “las Convicciones crean Convictos”. Nuestras creencias nos aprisionan.

Thornley era un individuo con humor, agnóstico, y libertario, y solamente era dogmático con respecto a dos cosas: la anarquía y el pacifismo. Destruir cualquier forma de vida estaba en contra de su ética personal. Era imposible considerarlo seriamente como copartícipe de una conspiración para asesinar a alguien.

Y aún así, en la prensa underground, Thornley y otros sospechosos de Garrison fueron retratados como una extraña banda de homosexuales fanáticos nazis satanistas de la CIA. Era como una vuelta del mccartismo de los ‘50s, esta vez lanzado desde la izquierda.

En medio de todo esto, Thornley descubrió que el tejano Allan Chapman, uno de los asistentes de Garrison, creía que el asesinato de JFK era obra de los Illuminati bávaros. Y, claro, yo ya era un especialista en el tema (al menos eso pensaba), y la mención del tema por parte del entorno del Fiscal me llevó a adoptar un sistema de creencia en el cual Garrison era paranoico o demagogo, o ambos, y en el que simplemente no existía un grupo Illuminati verdadero; eran una fantasía derechista - una versión depurada de la ya gastada mitología de los Ancianos de Sión.

A pesar de que la prensa underground era absolutamente fundamentalista con respecto a su lealtad hacia las Revelaciones de Garrison, también era intensamente crédula y ávida por creer en cualquier tipo de teoría conspirativa adicional. En esa época, muchos discordianos contribuíamos con periódicos under de todo el país. Comenzamos a hacer pública a la Sociedad Discordiana propagando panfletos que ofrecían técnicas anarquistas no-violentas para transformar nuestra sociedad robótica.

Al mismo tiempo, plantamos numerosas historias sobre la arcaica guerra del discordianismo contra los siniestros Illuminati. Acusamos a todo el mundo de ser Illuminati - a Nixon, Johnson, William Buckley Jr., a nosotros mismos, a marcianos invasores, a los conspiranoicos: a todo el mundo.

Nunca consideramos esto como un fraude o como una simple broma. Lo considerábamos ontología guerrillera. Mi actitud personal era que si la Nueva Izquierda quería vivir dentro del ese túnel de realidad particular de paranoia extrema, tenían el derecho neuronal absoluto a esa opción. Vi al discordianismo como el Factor de la Broma Cósmica que introducía tantas paranoias alternativas, que uno podía elegir la que más le gustara, si es que tenía esa inclinación. También tuve la expectativa de que las personas menos crédulas, sobrecogidas por ese pastiche de posibilidades, pudieran ver a través de todo ese juego de paranoia y decidieran mutar hacia un mapa de la realidad más amplio, divertido y esperanzador.

Las revelaciones discordianas parecieron haber presionado un botón mágicko. Comenzaron a surgir nuevas revelaciones sobre los Illuminati por todos lados, tanto en publicaciones de ultra Derecha, como en publicaciones de extrema Izquierda. Algunas de estas cosas no provenían de los discordianos. De hecho, un artículo del Los Ángeles Free Press en 1969 reproducía una entrevista con una persona de color que afirmaba representar a “La Misa Negra”, un grupo afro-discordiano del que nunca habíamos escuchado hablar. Este sujeto adjudicó a la Misa Negra y a los discordianos la responsabilidad de los atentados con explosivos que habían sido atribuidos a la Weather Underground.

Otros artículos afirmaban que los Illuminati eran definitivamente una conspiración jesuítica, otros que eran sioinistas, otros que eran bancarios, etc., y acusaban a gente tan dispar como J. Edgar Hoover, Lenin, Aleister Crowley, Jefferson e incluso a Carlomagno de formar parte de la orden, sea lo que eso fuera.

Todo esto nos inspiró a Bob Shea y a mí a comenzar a trabajar en una novela gigantesca que finalmente emergió a la luz como la Trilogía ¡Illuminatus! Pusimos a los discordianos como los Chicos Buenos y a los Illuminati como los Chicos Malos en medio de una épica de traiciones convulsionadas que satirizaba las teorías conspirativas de Derecha y de Izquierda.

Cuando comenzamos a escribir, un buen augurio nos dio el visto bueno. Una búsqueda a través de los archivos discordianos reveló que el más antiguo de los libros sagrados discordianos - How the West Was Lost, de Maladypse el Más Joven (Greg Hill) - originalmente fue impreso, fuera de los horarios de oficina, en la fotocopiadora del Fiscal de Distrito Jim Garrison, durante el verano de 1963 (la novia de Greg fue secretaria de Garrison). Aquello debió suceder mientras Oswald estaba ordenando el rifle Carcano y yo estaba teniendo mi experiencia con Mescalito en el maizal; y para ese entonces ya éramos demasiado sofisticados como para considerar dicho patrón como “meras coincidencias”…

 
 
Texto publicado originalmente en La Manzana Dorada
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Otra forma de la Operación Jodementes: El Terrorismo Poético de Hakim Bey



BAILES INVEROSIMILES EN CAJEROS automáticos nocturnos. Despliegues pirotécnicos ilegales. Land art, obras terrestres como extraños artefactos alienígenas desperdigados por los Parques Naturales. Allana moradas pero en vez de robar, deja objetos Poético-Terroristas. Secuestra a alguien y hazlo feliz. Elige a alguien al azar y convéncele de ser el heredero de una inmensa, inútil y asombrosa fortuna -digamos 5000 hectáreas de Antártida, o un viejo elefante de circo, o un orfanato en Bombay, o una colección de manuscritos alquímicos. Al final terminará por darse cuenta de que por unos momentos ha creído en algo extraordinario, y se verá quizás conducido a buscar como resultado una forma más intensa de existencia.

Instala placas conmemorativas de latón en lugares (públicos o privados) en los que has experimentado una revelación o has tenido una experiencia sexual particularmente gratificante, etc.

Ve desnudo como un signo.

Convoca una huelga en tu escuela o lugar de trabajo sobre las bases de que no satisfacen tus necesidades de indolencia y belleza espiritual.

El arte del graffiti prestó cierta gracia a los laidos subterráneos del metro y a los rígidos monumentos públicos; el TP también puede ser creado para lugares públicos: poemas garabateados en los lavabos del juzgado, pequeños fetiches abandonados en parques y restaurantes, arte en fotocopias bajo el limpiaparabrisas de los coches aparcados, Consignas en Letras Grandes pegadas por las paredes de los patios de recreo, cartas anónimas enviadas a destinatarios conocidos o al azar (fraude postal), retransmisiones piratas de radio, cemento fresco...

La reacción o el choque estético provocados por el TP en la audiencia han de ser al menos tan intensos como la agitación propia del terror -asco penetrante, excitación sexual, asombro supersticioso, angustia dadaesca, una ruptura intuitiva repentina- no importa si el TP va dirigido a una sola o a muchas personas, no importa si va "firmado" o es anónimo, si no transforma la vida de alguien (aparte de la del artista) es que no funciona.

El TP es un acto en un Teatro de la Crueldad (1) que no tiene ni escenario, ni filas de asientos, ni localidades, ni paredes. Con objeto de que funcione en absoluto, el TP debe desvincularse categóricamente de toda estructura convencional del consumo de arte (galerías, publicaciones, medios). Incluso las tácticas de guerrilla Situacionistas de teatro callejero resultan ya demasiado conocidas y previsibles.

Una seducción exquisita -conducida no sólo por la causa de la mutua satisfacción sino también como acto consciente en una vida deliberadamente bella- puede ser el TP definitivo. El terrorista P se comporta como un estafador cuyo objetivo no es el dinero sino el CAMBIO (2)

No hagas TP para otros artistas, hazlo para gente que no repare (al menos por un momento) en que lo que has hecho es arte. Evita las categorías artísticas reconocibles, evita la política, no te quedes a discutir, no seas sentimental; se implacable, arriésgate, practica el vandalismo sólo en lo que  debe ser desfigurado, haz algo que los niños puedan recordar toda la vida -pero no seas espontáneo a menos que la Musa del TP te posea-.

Vístete. Deja un nombre falso. Se legendario. El mejor TP está contra la ley, pero que no te pillen. Arte como crimen; crimen como arte.


1 “Lo que el público busca fundamentalmente en el amor, el crimen, las rogas, la insurrección, la guerra, es el estado poético, un estado trascendente de vida. El Teatro de la Crueldad ha sido creado para devolver al teatro una concepción de la vida apasionada y convulsiva; y en ese sentido de violento rigor, de extrema condensación de los elementos escénicos, ha de entenderse la crueldad de ese teatro. Esa crueldad que será sanguinaria cuando convenga, pero no sistemáticamente, se confunde pues con una especie de severa pureza moral que no teme pagar la vida al precio que ella exige”. Segundo manifiesto del Teatro de la Crueldad, A.Artaud.

2 En el original CHANGE, CAMBIO como “transformación” y como “monedas sueltas”.